Plantas medicinales en el embarazo

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El embarazo es una etapa especialmente delicada en la vida de una mujer. En esos meses se entrelazan emociones muy diversas: ilusión, felicidad, dudas, miedos, ansiedad… Todo gira en torno a un mismo objetivo: que el bebé llegue al mundo lo más sano posible.

Esta preocupación hace que muchas futuras madres intenten evitar ciertos medicamentos y busquen alternativas que consideran más naturales y seguras, como las plantas medicinales. Pero ¿realmente son siempre inocuas?

En este artículo abordaremos el uso de plantas medicinales durante el embarazo: cuáles pueden utilizarse sin riesgos y cuáles, por el contrario, podrían resultar perjudiciales para la madre o el bebé.

¿Son seguras las plantas medicinales en el embarazo?

Las plantas medicinales se han utilizado a lo largo de la historia para tratar diversas dolencias. Hoy en día, la fitoterapia clínica cuenta con evidencia científica que avala la eficacia de muchas de estas plantas. De hecho, numerosos medicamentos actuales tienen su origen en compuestos naturales extraídos de ellas.

Sin embargo, al igual que ocurre con los fármacos, la fitoterapia no está libre de efectos secundarios ni de posibles interacciones con otros tratamientos.

Por este motivo, es fundamental prestar atención a lo que consumimos, especialmente en etapas de mayor vulnerabilidad, como el embarazo.

A todo esto se suma una dificultad importante: durante el embarazo resulta muy complicado evaluar la seguridad tanto de los medicamentos como de los productos a base de plantas. Para ello serían necesarios ensayos clínicos en mujeres embarazadas, algo que plantea importantes implicaciones éticas y científicas. Por este motivo, establecer con certeza qué plantas son seguras y cuáles deben evitarse durante este periodo no siempre es sencillo.

Plantas Seguras con Evidencia Sólida

Las siguientes plantas medicinales se consideran seguras durante el embarazo, ya que cuentan con estudios que avalan su eficacia y su perfil de seguridad en esta etapa. Aun así, es fundamental utilizarlas siempre en las dosis adecuadas y bajo recomendación profesional.

  • Jengibre: recomendado para las náuseas en el embarazo.
  • Hinojo: para trastornos digestivos como gases y malas digestiones. También puede ser útil durante procesos catarrales.
  • Zaragatona: aconsejada en estreñimiento habitual, siempre acompañada de abundante líquido. Evitando consumir las semillas por la noche, mejor a primera hora de la mañana.
  • Manzanilla: útil como antiinflamatorio vía interna y externa. También es útil en problemas digestivos y cómo relajante.

Plantas Seguras para consumo puntual

Existen plantas medicinales que, por su naturaleza y tradición de uso, se consideran plantas de baja toxicidad cuando se emplean adecuadamente. Aún así, la evidencia científica disponible sobre su seguridad en el embarazo es limitada, ya que no todas han sido estudiadas con la profundidad necesaria. Por ello, es importante ser prudentes con su empleo y valorar siempre los posibles beneficios frente a los riesgos.

Su uso debe ser puntual, evitando exceder las cantidades recomendadas y, siempre que sea posible, informando al profesional sanitario de referencia sobre su consumo.

  • Menta: ayuda con las náuseas y trastornos digestivos.
  • Melisa: relajante, ayuda en estados de nerviosismo y para conciliar el sueño.
  • Tila: al igual que la melisa es útil para periodos de estrés.
  • Pasiflora: útil sobre todo para conciliar y mantener el sueño además de ser relajante.
  • Tomillo: útil en caso de resfriados y gripe.
  • Saúco: al igual que el tomillo es útil en resfriados y gripe, ayuda a bajar la fiebre.
  • Hierbaluisa: útil en trastornos digestivos.
  • Malva y Malvavisco: útil en resfriados y gripe, sobre todo para calmar la tos.
  • Rooibos: su infusión es relajante.
  • Anís verde: útil en trastornos digestivos.

Algunas Plantas Prohibidas

En términos generales, todas aquellas plantas que no hayan sido estudiadas en mujeres embarazadas y que presenten un riesgo moderado o elevado de toxicidad deben evitarse por completo. Asimismo, incluso las plantas consideradas seguras y con una toxicidad muy baja no deberían utilizarse si ejercen algún tipo de acción hormonal, ya que podrían interferir en el desarrollo del bebé.

Regaliz

Ruda

Equinácea

Boldo

Anís estrellado

Salvia

Ajenjo

¿Y qué pasa con los Aceites Esenciales?

Los aceites esenciales son extractos obtenidos principalmente mediante la destilación de plantas medicinales. Están compuestos por diversas moléculas altamente concentradas que actúan de manera sinérgica, lo que les confiere una gran potencia y múltiples propiedades terapéuticas.

Debido a la gran potencia que presentan los aceites esenciales es muy importante utilizarlos con precaución y de la mano de un profesional especializado en fitoterapia.

El embarazo es una etapa vulnerable, concretamente el primer trimestre es el que tiene mayores riesgos. Es el periodo más delicado porque se está formando el embrión. Cualquier alteración química puede afectar al desarrollo de órganos y al sistema nervioso. Algunos aceites pueden incluso aumentar el riesgo de aborto.

  • Hay aceites esenciales que tienen actividad hormonal.
  • Otros pueden ser neurotóxicos o hepatotóxicos en dosis bajas.
  • También hay algunos aceites esenciales que pueden estimular las contracciones uterinas.
  • Aunque se usen por vía externa se absorben y tienen acción sistémica.

Consúltanos tus dudas

Si estás embarazada y tienes dudas sobre el uso de alguna planta o aceite esencial, ponte en contacto con nosotras. Podemos ayudarte a valorar su seguridad y, si existe algún riesgo, recomendarte alternativas con el mismo objetivo pero más adecuadas durante el embarazo.
Te dejamos las dosis de cada planta en nuestro instagram…

@sukha.cuidados


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