Sol: Nuestro principal alimento y seguro de vida
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Los beneficios de la luz solar se han considerado tanto en la medicina tradicional como en la alopática desde finales del siglo XIX hasta principios y mediados del siglo XX.
La helioterapia se empleaba para mejorar el estado general, estimular el sistema inmunológico, tratar el raquitismo, tratar enfermedades de la piel y trastornos nerviosos y mentales. También para tratar la tuberculosis pulmonar y osteoarticular (los sanatorios se ubicaban en lugares soleados tanto en montaña como costa).

Sin embargo, lo más habitual ahora es que huyamos del sol creyendo que es importante protegernos de él: usamos gafas de sol, cremas solares, estamos en interiores rodeados de luz artificial….. Por esto, creemos que es importante este artículo sobre los beneficios del sol en nuestra salud.
¿Qué tiene la luz del sol?
La luz solar es una mezcla de radiaciones electromagnéticas en forma de ondas con diferentes longitudes y frecuencias. Cada una de ellas tiene propiedades físicas y biológicas distintas.

La luz solar incluye luz ultravioleta (UV), luz visible e infrarroja (IR).
La radiación UV se divide en UVA, UVB y UVC (esta última no llega a la superficie de la tierra) y ayuda en la síntesis de vitamina D, tiene un efecto germicida (destrucción de gérmenes) y regula el ritmo circadiano.
La luz visible, desde el morado hasta el rojo (este último fundamental) ayuda a mejorar el estado de ánimo y regula hormonas tan importantes como la melatonina (si hay oscuridad en la noche) y la serotonina. Activa la retina regulando nuestros ritmos circadianos.
La radiación infrarroja penetra más en los tejidos, aporta calor y tiene un efecto analgésico y antiinflamatorio importante a nivel terapéutico.
¿Por qué el sol es vital en nuestra salud?
La exposición al sol activa procesos esenciales:
- Producción y activación de vitamina D.
Se produce especialmente con la luz UVB. Es fundamental para absorber el calcio y mantener huesos y dientes sanos. Modula la inmunidad y ayuda en la prevención de enfermedades autoinmunes. También influye en el estado de ánimo y función hormonal (desde hormonas sexuales hasta función tiroidea). Para ello la exposición solar debe ser directa y sin intermediarios como cristales (de ventanas o gafas) ni cremas solares. - Regulación del ritmo circadiano (luz visible).
La luz natural regula el ciclo sueño-vigila y activa la producción de cortisol saludable durante el día. Esto señala al cuerpo que es hora de estar alerta, activa, enfocada y que se debe realizar movimiento y consumir alimentos. Además disminuye la resistencia a la insulina y disminuye la presión arterial. Sin luz natural este reloj biológico se desajusta. Aparecen insomnio, fatiga y problemas digestivos (inflamación intestinal, disbiosis, hígado graso, alteraciones del patrón de eliminación…). - Síntesis de melatonina nocturna.
Se inicia con la luz natural al amanecer. La luz del amanecer es más rica en luz roja e infrarroja e inicia una cascada hormonal que dará lugar a la melatonina por la noche. La melatonina induce y mantiene el sueño y tiene una importancia clave en la reparación celular y la limpieza o desintoxicación nocturna. La melatonina comienza con el sol pero también será clave guardar la oscuridad por la noche evitando luces artificiales y pantallas. Melatonina y sueño, La Luz Azul Y el sueño.

- Producción de serotonina y dopamina.
Estas hormonas están involucradas en la sensación de bienestar y aumento de la motivación. La luz solar activa estos neurotransmisores al llegar directamente a nuestro cerebro a través de nuestros ojos. Pasar tiempo al aire libre eleva naturalmente tu estado de ánimo y disminuye la ansiedad. - Estimulación del sistema inmune.
La vitamina D que ya hemos visto activada por la luz UVB regula el sistema inmune estimulando la defensa celular, reduciendo inflamación y protegiendo frente a virus, bacterias y enfermedades autoinmunes. La luz roja e infrarroja además, reducen el estrés oxidativo y favorecen la reparación. - Aumento de energía mitocondrial.
Nuestras mitocondrias (orgánulos celulares) actúan como centrales energéticas mediante la respiración celular. Su función es esencial para el metabolismo, equilibrio oxidativo y regulación de la muerte celular. Como combustible se alimentan de luz roja e infrarroja para después producir esa energía celular también implicada en inmunidad, regeneración y vitalidad. La luz del amanecer y atardecer revitalizan profundamente nuestro cuerpo.
¿Cómo influyen las cremas solares?
Las cremas solares parecen bloquear la síntesis de vitamina D, la mayoría contienen disruptores endocrinos y pueden alterar el microbioma cutáneo.
Alternativa al uso de cremas: La exposición a la luz del sol debe mantenerse durante todo el año haciendo una exposición cada vez más larga cuando se acerquen los meses de verano. Exponernos a luz roja e infrarroja, usar ropa ligera, sombreros y alternar sol y sombra sería suficiente.
Ante exposiciones intensas, bruscas e imprevistas sin posibilidad de preparación previa te recomendamos ver nuestro artículo Mejores Cremas solares.
¿Cómo preparo mi piel para el sol?
La luz roja e infrarroja son la clave protectora. Esta luz está presente especialmente en la luz del amanecer y el atardecer. Preparan la piel para tolerar mejor la radiación UV reduciendo la inflamación y el riesgo de quemaduras. Además, mejora la reparación celular y producción de colágeno.

Exponer nuestra piel a la luz suave del amanecer antes de exponerse al sol más intenso es clave para la preparación de la piel a la radiación más intensa.
Pero… ¿y la luz ultravioleta?
Es necesaria para la síntesis y activación de la vitamina D y estimula la inmunidad innata. En exceso y si preparación puede dañar el ADN celular. No obstante en la naturaleza la luz ultravioleta nunca se presenta de forma aislada ya que en la luz solar siempre hay diferentes proporciones de luz visible y luz infrarroja que atenúan su impacto.
El problema no es el sol. Lo es la exposición a luz artificial y la exposición desequilibrada a la luz más intensa. Si pasamos el invierno en interiores, sin exponernos a la luz solar y con un exceso de luz artificial para después exponernos al sol más intenso sin preparación y exposición progresiva si que ponemos en riesgo nuestra piel y salud integral.
Recuerda que para preparar la piel a la luz más rica en radiación ultravioleta es fundamental haberse expuesto a la luz roja e infrarroja del amanecer. Además, debemos aumentar progresivamente el tiempo que pasamos bajo la luz más intensa.
Entonces… ¿debemos evitar las gafas de sol?
En nuestro estilo de vida actual si, deberíamos evitarlas.
Las gafas de sol filtran longitudes de onda que son clave para nuestra salud. Si nuestros ojos no registran luz natural podría haber problemas en la producción de melatonina, cortisol y regulación de nuestros ritmos circadianos. POMC: Proopiomelanocortina
Además, si nuestra piel recibe luz solar pero los ojos no captan la misma información se pueden producir desequilibrios en el organismo que influyen en la producción y regulación hormonal.
Al bloquear la luz UV a través de los ojos puede inhibirse la producción de melanina (pigmento protector de la piel) por lo que no se activa plenamente la respuesta cutánea encargada de la protección, pigmentación y engrosamiento del estrato córneo de la piel.
Solo deberían usarse gafas en situaciones extremas donde el reflejo sea muy fuerte y se vaya a producir durante mucho tiempo y sin una preparación previa.
Reacostumbrar nuestros ojos a la luz solar es importante para la salud, y debe hacerse también de forma progresiva. Para ello de nuevo debemos exponernos a la luz del amanecer y del atardecer.
Alternativa al uso de gafas: Usar gorras, viseras o sombreros que den sombra en los ojos.
Naturaleza y luz solar: la combinación perfecta
Los árboles y las plantas a través de los pigmentos de hojas, ramas y copas filtran selectivamente la radiación UV más intensa permitiendo una exposición más suave y segura. Esto, también reduce el riesgo de quemaduras.

Espacios verdes con vegetación densa permiten una reflexión menos intensa y dispersan más la radiación roja e infrarroja, lo que, como ya hemos visto, ayuda a preparar la piel, nutrir las mitocondrias y equilibrar los efectos del ultravioleta. Baños de bosque
No se trata solo de tomar el sol, sino de tomarlo en un entorno natural acorde al mismo.
Pero… ¿y el melanoma?
El melanoma (cáncer de piel más agresivo) está más relacionado con:
- Luz artificial intensa y crónica (especialmente luz azul de pantallas y LEDs).
- Falta de exposición solar regular y protectora (sin luz roja o infrarroja).
- Exposiciones solares intensas, breves y sin adaptación previa (golpes de sol en verano tras meses de encierro, etc.).
El melanoma es más frecuente en personas que trabajan en interiores que en personas que pasan más tiempo al aire libre. De hecho, la exposición solar regular reduce el riesgo de muchos tipos de cáncer: colon, mama, próstata, ovario, linfoma, páncreas…
El sol no es el enemigo, no es peligroso para nuestra salud. Si lo es la desconexión de la luz natural y la excesiva exposición a luz artificial.

Si quieres solicitarnos la bibliografía que respalda lo que divulgamos en este artículo, por favor, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.
Respuesta
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[…] al sol incluso en los días en los que está nublado como ya vimos en el artículo sobre el SOL y el de Baños de […]

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